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Cómo negociar con los acreedores para salvar tu negocio antes de un concurso

Cuando un negocio empieza a tener dificultades para cumplir con sus pagos, es habitual sentir que la situación se complica más rápido de lo que se puede gestionar. En estos momentos, contar con el apoyo de abogados concurso de acreedores marca una diferencia importante, porque te ayudan a actuar antes de que la situación se descontrole y a mantener una relación constructiva con quienes te reclaman el pago. La realidad es que negociar con acreedores no solo es posible, sino que puede convertirse en la vía más efectiva para evitar un procedimiento concursal y dar a tu empresa el margen que necesita para recuperarse.

Negociar no significa reconocer una derrota. Significa anticiparse, entender la situación con objetividad y abrir un camino de diálogo que permita encontrar soluciones antes de llegar a un punto crítico. Este artículo te ayudará a comprender cómo funciona una negociación con acreedores, cuándo debe iniciarse, qué estrategias existen y qué papel juega el asesoramiento legal especializado cuando la empresa atraviesa un momento delicado.

negociar con acreedores Maralta Legal

Entender qué significa negociar con acreedores

La negociación con acreedores es un proceso en el que la empresa, consciente de que tiene dificultades para cumplir sus obligaciones, propone nuevas condiciones de pago que se ajusten a su capacidad real. Puede sonar simple, pero requiere preparación, estrategia y una visión clara del estado financiero del negocio.

No estamos hablando únicamente de pedir una prórroga. La negociación puede incluir:

  • Nuevos calendarios de pago.
  • Reducciones del importe adeudado (quitas).
  • Periodos de carencia.
  • Reestructuración integral de la deuda.
  • Acuerdos parciales con acreedores clave.

Existen diferentes niveles de negociación:

1. Negociación informal:
Conversaciones directas, sin procedimientos formales. Suelen funcionar cuando la empresa aún inspira confianza.

2. Acuerdos extrajudiciales o reestructuraciones preconcursales:
Son herramientas legales que permiten negociar de forma ordenada, con la intervención de profesionales y bajo cierta protección jurídica.

3. Negociación dentro de un concurso de acreedores:
Es la última etapa, cuando las negociaciones previas no han funcionado o los problemas financieros ya son graves.

El objetivo es claro: evitar llegar al concurso si aún es posible, o preparar la situación para que, si finalmente es necesario, se presente en las mejores condiciones.

Señales de alerta que indican que debes iniciar conversaciones con tus acreedores

Hay síntomas que muestran que el negocio está entrando en una fase delicada. Muchos empresarios los identifican tarde, cuando ya no queda margen.

Algunas señales claras para empezar a negociar con acreedores son:

  • Pagos atrasados recurrentes a proveedores o entidades financieras.
  • Problemas de liquidez que obligan a elegir qué pagar y qué aplazar.
  • Aumento de deudas a corto plazo que no se pueden atender.
  • Clientes que pagan cada vez más tarde, afectando al flujo de caja.
  • Riesgo de embargos o ejecuciones por parte de acreedores.
  • Dificultad para conseguir financiación adicional.

Muchos empresarios, por miedo a generar una mala imagen, retrasan el momento de iniciar una conversación con los acreedores. Pero cuanto antes se abra el diálogo, más posibilidades existen de llegar a un acuerdo razonable.

Ventajas de negociar antes del concurso de acreedores

Actuar pronto ofrece beneficios muy significativos:

Evita sanciones legales por presentar tarde el concurso

Uno de los errores más graves es esperar demasiado y terminar entrando en insolvencia culpable por no actuar a tiempo.

Genera confianza

Un acreedor prefiere negociar antes que entrar en un procedimiento judicial largo y costoso.

Ganas tiempo para reorganizar la empresa

Un calendario de pagos adaptado permite respirar y planificar con más calma.

Protege la reputación del negocio

Antes de un concurso, todavía se puede evitar la “etiqueta” de empresa insolvente, lo que resulta clave para mantener clientes y proveedores.

Permite conservar la actividad

Cuando un acreedor acepta negociar, el negocio puede seguir funcionando sin interrupciones.

Cómo preparar una negociación sólida con los acreedores

Negociar no es improvisar. Requiere preparación y análisis detallado. Un acreedor estará más dispuesto a escuchar si percibe profesionalidad y transparencia.

Análisis realista de la situación financiera

Es necesario determinar:

  • Qué deudas existen
  • Con quién
  • En qué plazos
  • Qué recursos reales puede aportar la empresa

Evitar el autoengaño aquí es esencial.

Elaboración de un plan de viabilidad

Es el documento clave para convencer a los acreedores. Debe incluir:

  • Previsiones realistas de ingresos y gastos
  • Medidas concretas para mejorar la rentabilidad
  • Reducción de gastos
  • Ajustes operativos
  • Alternativas realistas en caso de imprevistos

Un acreedor quiere números, pero también quiere una estrategia sólida.

Identificación de acreedores clave

No todos los acreedores son iguales. Hay deudas estratégicas que, si no se atienden, pueden paralizar la actividad.

Clasificación de prioridades

Permite ordenar la negociación y centrar esfuerzos donde más impacto puede tener.

Estrategias efectivas para negociar con acreedores

A partir de aquí, se abre un abanico de opciones. Las más utilizadas son:

Quitas

Reducción del importe total de la deuda.
Es más viable cuando el acreedor sabe que recuperar todo es improbable.

Esperas

Ampliación de los plazos de pago.
Se usa cuando la empresa necesita tiempo para recuperar liquidez.

Reestructuración o refinanciación

Nueva estructura de la deuda para hacerla sostenible.

Acuerdos parciales

En ocasiones basta con negociar con los acreedores estratégicos para mantener la actividad.

Negociación individual o colectiva

  • La negociación individual es útil con acreedores concretos.
  • La colectiva ofrece un marco más ordenado y seguro.

Qué acepta un acreedor con mayor facilidad

  • Propuestas realistas
  • Información transparente
  • Garantías o avales razonables
  • Explicaciones claras de cómo la empresa saldrá adelante

Qué rechaza casi siempre

  • Promesas poco creíbles
  • Plazos irrealistas
  • Falta de documentación
  • Ocultar información relevante

Errores frecuentes que dificultan la negociación

Algunos errores se repiten con demasiada frecuencia:

  • Esperar demasiado para pedir ayuda
  • Negociar sin conocer cifras reales
  • Presentar propuestas que no se pueden cumplir
  • Falta de comunicación interna en la empresa
  • No contar con asesoramiento especializado

Estos errores no solo debilitan la negociación, sino que pueden llegar a perjudicar la responsabilidad personal del administrador.

El papel de los abogados concurso de acreedores en la negociación

La presencia de un abogado especializado genera una diferencia muy notable. Los acreedores perciben seriedad y profesionalidad, y la empresa gana seguridad jurídica.

Un abogado especializado aporta:

Solidez en la documentación

Garantiza que lo presentado es correcto y defendible.

Mediación profesional

Ayuda a rebajar tensiones y encauzar el diálogo.

Análisis de riesgos

Evita aceptar acuerdos que puedan ser perjudiciales a medio plazo.

Protección de la responsabilidad personal del administrador

En momentos de insolvencia, cada decisión tiene consecuencias.

Visión estratégica

Permite elegir entre acuerdo informal, plan de reestructuración o preconcurso.

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Qué ocurre si la negociación fracasa

Que una negociación no prospere no significa que todo esté perdido. A veces, el escenario exige formalizar un concurso para proteger la empresa y sus responsables. En ese caso, lo importante es haber actuado a tiempo, haber documentado los esfuerzos de negociación y presentar el concurso de forma ordenada.

Si esto ocurre:

  • Se evita responsabilidad por presentar tarde el concurso.
  • Se protege el patrimonio personal del administrador.
  • Se pueden reorganizar las deudas de forma judicial.

Aquí, contar con profesionales especializados vuelve a ser fundamental.

Negociar a tiempo cambia el destino de un negocio

Negociar con acreedores no es un signo de debilidad; es una muestra de responsabilidad. Cuando se afronta la situación con transparencia, estrategia y apoyo legal, las posibilidades de salvar la actividad aumentan considerablemente.

Esperar, esconder el problema o improvisar soluciones suele llevar al precipicio. Actuar con antelación es, sin duda, la mejor forma de proteger la empresa… y a la persona que está detrás de ella.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo debería comenzar a negociar con mis acreedores?

Cuando notes dificultades recurrentes para cumplir pagos o la liquidez empiece a tensionarse.

¿Es obligatorio contratar un abogado para negociar?

No es obligatorio, pero sí muy recomendable para evitar errores y ganar credibilidad

¿Puedo negociar con solo algunos acreedores?

Sí, especialmente con los estratégicos o los que representen mayor peso en la deuda.

¿La negociación evita siempre el concurso de acreedores?

No siempre, pero en muchos casos lo retrasa o reduce su impacto.

¿Qué pasa si un acreedor se niega a negociar?

Existen vías legales alternativas como la reestructuración preconcursal o el concurso voluntario.

Cómo evitar la responsabilidad personal en los concursos de acreedores

Cuando una empresa entra en un concurso de acreedores, los administradores y directivos pueden enfrentarse a riesgos importantes: la llamada responsabilidad personal concurso de acreedores. Por eso, contar con el apoyo de abogados concurso de acreedores especializados es fundamental. Ellos no solo orientan sobre los pasos legales, sino que ayudan a implementar medidas preventivas que protegen tu patrimonio y tu trayectoria profesional. En este artículo vamos a analizar, paso a paso, cómo minimizar riesgos y actuar con seguridad frente a un procedimiento concursal.

Qué es la responsabilidad personal en un concurso de acreedores

La responsabilidad personal surge cuando los administradores o directivos de una empresa no cumplen con sus obligaciones legales, contables o financieras, y esta negligencia provoca daños a terceros, principalmente a los acreedores. En otras palabras, si no gestionas la insolvencia de manera correcta, podrías ser responsable con tu propio patrimonio.

No se trata de alarmarse, sino de entender los límites y obligaciones de tu rol como responsable de la empresa. La buena noticia es que existen herramientas y prácticas que permiten reducir al mínimo estos riesgos.

Ejemplo práctico: si una empresa acumula deudas y los administradores no actúan para presentar un concurso a tiempo, pueden ser responsables de pagos indebidos o retrasos, incluso después de la disolución de la sociedad.

Obligaciones legales de los administradores y directivos

Los administradores tienen deberes que no pueden ignorar, incluso cuando la empresa atraviesa dificultades económicas:

  1. Deber de diligencia: actuar con la prudencia que cualquier persona razonable pondría en una situación similar.
  2. Deber de lealtad: anteponer los intereses de la empresa y los acreedores frente a los intereses personales.
  3. Obligación de presentación del concurso: la ley establece un plazo de dos meses desde que se conoce la insolvencia para solicitar el concurso de acreedores. No hacerlo puede generar responsabilidad personal.
  4. Obligaciones contables y de información: mantener registros claros y completos que permitan un control financiero preciso.

Cumplir con estas obligaciones no solo reduce riesgos legales, sino que también protege la reputación profesional de los responsables.

Medidas preventivas para protegerse

Minimizar la responsabilidad personal requiere planificación y acción. Entre las medidas más efectivas destacan:

1. Control financiero y contable

  • Revisar periódicamente estados financieros y balances.
  • Detectar problemas de liquidez o pérdidas recurrentes a tiempo.
  • Implementar sistemas de alerta temprana ante retrasos en pagos o disminución de ingresos.

Ejemplo práctico: un administrador que supervisa el flujo de caja y detecta dificultades puede actuar inmediatamente para negociar con acreedores o buscar financiación, evitando así acciones que comprometan su responsabilidad personal.

Responsabilidad personal concurso de acreedoresAbogados Santander Maralta Legal

2. Plan de viabilidad empresarial

Un plan de viabilidad no solo sirve para reorganizar deudas; también es una herramienta que muestra diligencia y proactividad ante la autoridad concursal.

  • Analiza la situación actual y proyecta la evolución futura.
  • Identifica riesgos y propone soluciones concretas.
  • Permite negociar con acreedores con argumentos sólidos y documentación clara.

Consejo: contar con abogados concurso de acreedores al preparar este plan asegura que cumpla con los requisitos legales y minimiza posibles reclamaciones.

3. Documentación y transparencia

La claridad y la trazabilidad son tus aliados:

  • Mantener registros de todas las decisiones importantes.
  • Registrar comunicaciones con acreedores, bancos y empleados.
  • Guardar evidencia de medidas preventivas adoptadas.

Ejemplo práctico: si un administrador documenta un plan de reducción de costes y comunicación con proveedores, demuestra diligencia ante el juez en caso de que surjan reclamaciones.

4. Asesoría legal y financiera

Tener un equipo de profesionales de confianza permite anticipar problemas:

  • Abogados especializados en concursos asesoran sobre obligaciones legales y estrategias de protección.
  • Consultores financieros ayudan a proyectar escenarios realistas y a evaluar el riesgo de insolvencia.

Procedimientos concursales: cómo minimizar riesgos

Durante un concurso de acreedores, algunas acciones concretas pueden proteger al administrador:

  1. Presentación a tiempo del concurso: evita sanciones y responsabilidad por retrasos.
  2. Plan de pagos y negociación con acreedores: demuestra que se actúa con diligencia.
  3. Evitar actuaciones que perjudiquen a la empresa: no realizar operaciones que incrementen las deudas sin respaldo financiero.
  4. Cooperación con el administrador concursal: transparencia y colaboración son claves.

Ejemplos prácticos:

Caso 1: retraso en la presentación del concurso
Una pyme acumulaba deudas durante seis meses sin que los administradores actuaran. El juez determinó que los responsables habían incumplido el deber de diligencia, generando responsabilidad personal frente a varios acreedores.

Caso 2: medidas preventivas exitosas
Una empresa con caída de ventas inmediata implementó un plan de viabilidad con asistencia de abogados concursales, renegoció deudas y presentó documentación completa al juzgado. La empresa logró continuar operando sin que los administradores asumieran responsabilidad personal.

Estos ejemplos muestran la diferencia entre actuar preventivamente y reaccionar tarde.

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Buenas prácticas para evitar la responsabilidad personal

  • Mantén un control financiero riguroso.
  • Presenta el concurso dentro de los plazos legales.
  • Documenta todas las decisiones clave.
  • Consulta con abogados y asesores financieros antes de tomar medidas importantes.
  • Implementa un plan de viabilidad empresarial sólido y realista.

La responsabilidad personal concurso de acreedores es un riesgo real, pero puede gestionarse de manera efectiva. La combinación de planificación, documentación, cumplimiento legal y asesoramiento especializado permite que los administradores y directivos protejan su patrimonio y reputación. La clave está en la anticipación: entender los riesgos, actuar con diligencia y mantener siempre un registro transparente de todas las decisiones.

Recuerda: contar con abogados concurso de acreedores especializados no es un lujo, sino una inversión en seguridad y tranquilidad profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué ocurre si presento el concurso fuera de plazo?

El retraso puede generar responsabilidad personal, incluidos pagos adicionales a acreedores afectados

¿Puede un administrador evitar la responsabilidad personal si actúa con diligencia?

Sí. Cumplir con las obligaciones legales y documentar todas las decisiones clave protege frente a reclamaciones

¿Es obligatorio contar con abogados en un concurso de acreedores?

No es obligatorio, pero es altamente recomendable para asegurar que se cumplen todos los requisitos legales y estratégicos

¿Qué documentos debo mantener para minimizar riesgos?

 Estados financieros, contratos, comunicaciones con acreedores y registros de decisiones empresariales son esenciales

¿El plan de viabilidad protege automáticamente de la responsabilidad personal?

No automáticamente, pero es una herramienta clave que demuestra diligencia y planificación ante los tribunales y acreedores.

¿Cuándo debo declarar mi empresa en concurso de acreedores?

Cuando una empresa atraviesa una fase en la que no puede hacer frente a sus compromisos financieros de manera regular, surge la necesidad de explorar opciones legales que ofrezcan una salida a esta situación. En estos momentos, es cuando los abogados especializados en concurso de acreedores juegan un papel crucial, orientando a los empresarios sobre el mejor camino a seguir.

Cuándo Declarar el Concurso de Acreedores

 Insolvencia Actual o Inminente

Un deudor se encuentra en situación de insolvencia cuando no puede cumplir regularmente con sus obligaciones financieras. La insolvencia puede ser actual o inminente. Esta etapa suele ser crítica, ya que declarar un concurso a tiempo puede evitar situaciones más complejas y de mayor responsabilidad.

Existencia de Múltiples Acreedores

Otro requisito indispensable para declarar un concurso es la existencia de varios acreedores. Este elemento subraya la espectro de acreedores que las empresas tienen, desde proveedores hasta instituciones financieras, cuyo pago se encuentra comprometido debido a la insolvencia del deudor.

¿Cuándo debo declarar mi empresa en concurso de acreedores? Abogados Santander Maralta Legal

Plazo para Presentar el Concurso de Acreedores

La Ley Concursal establece un plazo implacable de dos meses desde que el deudor tiene conocimiento de su estado de insolvencia para presentar la solicitud de concurso. No cumplir con esta directriz puede derivar en un concurso culpable, lo que implica serias consecuencias legales y posibles responsabilidades personales para los administradores de la empresa. Según los datos del Registro de Auditores y Cuentas de España, el retraso en la presentación del concurso es una de las razones más comunes para la declaración de concurso culpable, implicando sanciones más allá de lo financiero.

Procedimiento para Presentar el Concurso

Solicitud del Concurso Ante el Juzgado de lo Mercantil

La solicitud debe ser presentada ante el Juzgado de lo Mercantil , el domicilio social de la empresa deudora. Este trámite debe ser cumplido de manera meticulosa, preferentemente con la asistencia de un abogado especialista en insolvencia, quien posee el conocimiento necesario para asegurar que se cumplan todos los requerimientos legales.

Documentación Necesaria para la Solicitud

Una correcta y completa documentación es crucial durante este proceso. Se requiere presentar:

Una memoria económica que refleje la situación financiera real de la entidad.

Un inventario de bienes y derechos de la empresa.

– Una lista exhaustiva de acreedores, junto con la cuantía de sus créditos.

Otros documentos financieros que sustenten la situación de insolvencia.

La recopilación y presentación de estos documentos requiere precisión para evitar retrasos o complicaciones legales.

Tipos de Concurso de Acreedores

  •  Concurso Voluntario

La iniciativa de solicitar el concurso proviene directamente del deudor que reconoce su insolvencia, lo que le permite mantener cierto control sobre el proceso y estipular condiciones más favorables para una reestructuración.

  • Concurso Necesario

Iniciado por los acreedores cuando, después de intentos fallidos de cobrar la deuda, acuden al juez para reclamar justicia a través de un procedimiento concursal.

¿Cuándo debo declarar mi empresa en concurso de acreedores? Abogados Santander Maralta Legal

Ventajas y Desventajas del Concurso de Acreedores

El concurso puede proporcionar un alivio significativo a las empresas insolventes, permitiéndoles una reorganización estructurada y, en ocasiones, una segunda oportunidad para reflotar financieramente. Pone un techo a las demandas individuales de los acreedores, promoviendo un trato igualitario. No obstante, presenta desventajas. El procedimiento puede ser largo, costoso y, de no gestionarse adecuadamente, llevar a la pérdida total del negocio.

Importancia del Asesoramiento Legal

Contar con abogados expertos en insolvencias es absolutamente vital. Un asesoramiento adecuado asegura que cada fase del concurso se lleva a cabo conforme a lo establecido en la normativa vigente y protege a los involucrados de cometer errores que puedan derivar en consecuencias serias, como la declaración de culpabilidad.

Consecuencias de la Declaración de Concurso Culpable

Una declaración de concurso culpable puede acarrear graves consecuencias. Los administradores podrían enfrentarse a responsabilidades personales, que extienden la carga financiera más allá de la corporativa. Este tipo de declaración suele involucrar una minuciosa evaluación de las operaciones y decisiones pasadas de la empresa.

¿Cuándo debo declarar mi empresa en concurso de acreedores? Abogados Santander Maralta Legal


Enfrentar una situación de insolvencia es un desafío significativo para cualquier empresa, grande o pequeña. El concurso de acreedores ofrece una estructura que puede facilitar una solución ordenada y legal a los problemas financieros. Sin embargo, es fundamental actuar con prontitud y criterio, considerando todas las implicaciones legales y económicas del procedimiento.

¿Qué sucede si no declaro el concurso de acreedores a tiempo?

Un retraso puede conllevar la declaración de concurso culpable, trayendo consigo responsabilidades personales y sanciones para los administradores.

¿Qué documentación es necesaria para presentar un concurso de acreedores?

Se requiere una memoria económica, inventario de bienes y derechos, y una lista de acreedores, entre otros documentos financieros.

¿Cuál es la diferencia entre un concurso voluntario y uno necesario?

Un concurso voluntario lo solicita el propio deudor, mientras que uno necesario es iniciado por los acreedores.

¿Por qué es importante contar con asesoramiento legal durante un concurso de acreedores?

Un asesoramiento adecuado asegura que el proceso se maneje según la ley, evitando errores que puedan complicar la situación financiera o legal del deudor.

Justicia pone en marcha la Plataforma Electrónica de Liquidación de Activos (PLABI)

El Ministerio de Justicia ha inaugurado recientemente la Plataforma Electrónica de Liquidación de Activos (PLABI), con la intención de reforzar la transparencia en las subastas judiciales y acercar estos servicios a la ciudadanía para que puedan adquirir los bienes que se liquidan.

En una publicación reciente de Economist & Jurist podemos conocer todos los detalles sobre esta plataforma, así como las opiniones de algunos de los expertos .

Aunque el lanzamiento de esta Plataforma no estuvo exento de desafíos, PLABI aspira a transformar la manera en que se llevan a cabo las subastas judiciales, otorgando a los ciudadanos la capacidad de adquirir bienes liquidados en procesos legales. A pesar de los inconvenientes iniciales de acceso reportados por operadores jurídicos, este paso hacia la digitalización en el sistema judicial merece atención y seguimiento.

De particular interés es su rol crucial en el procedimiento especial de micropymes. En este escenario, las microempresas pueden vender sus activos sin necesidad de un administrador concursal. En este contexto, el abogado economista y asesor de empresas, Jorge Fernández enfatiza que aunque aún no este disponible del todo, “será una gran noticia cuando realice su primera venta. La plataforma es clave en el procedimiento especial de micropymes ubicado en el Libro III. Creemos que puede garantizar al acreedor sus derechos en una liquidación sin administrador concursal que se hace por el propio deudor”

Continua leyendo la noticia en Economist & Jurist

¿Qué ocurre con la acción directa que se reconoce a los que pusieren su trabajo y materiales en una obra ajustada alzadamente por el contratista en caso de concurso de acreedores?

Supuesto de hecho:

D. Francisco, electricista de profesión, fue contratado por una empresa dedicada a la instalación de equipos, a fin de prestar sus servicios en una obra concertada entre esta y el cliente final.
La empresa contratista fue declarada en concurso voluntario de acreedores.
D. Francisco quiere hacer valer sus derechos frente a la empresa y el cliente final para las que ha prestado sus servicios.


Doctrina y jurisprudencia:

El artículo 1.597 del Código Civil recoge el siguiente tenor literal: “Los que ponen su trabajo y materiales en una obra ajustada alzadamente por el contratista, no tienen acción contra el dueño de ella sino hasta la cantidad que éste adeude a aquél cuando se hace la reclamación.”

No obstante este precepto se diluye ante la figura del procedimiento concursal. Si la acción directa se ejercitara una vez declarado el concurso voluntario de acreedores de la empresa contratista, el juez de instancia inadmitirá a trámite la demanda (136.1.3º TRLC), siendo suspendidos los procedimientos que hubieren sido iniciadas con anterioridad a la declaración de concurso (139 TRLC).

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Reconocer la eficacia de la acción directa en el seno de un procedimiento concursal sería tanto como reconocer un privilegio a favor de uno de los acreedores, en perjuicio del resto. Y conforme se ha reconocido en nuestra jurisprudencia, la acción directa facilita el cobro, pero no otorga privilegio o preferencia alguna.

La acción directa vulneraría los principios propios del derecho concursal, como son los principios de par conditio creditorum (o trato igualitario a los acreedores) y universalidad de la masa activa y pasiva, los cuales rigen el procedimiento concursal.

Si D. Francisco quiere hacer valer sus derechos, debe acudir al procedimiento concursal. En él deberá comunicar a la Administración Concursal en la forma establecida en el artículo 255 y ss TRLC la existencia de sus créditos, en el plazo de un mes desde la publicación en el Boletín Oficial del Estado del Auto de declaración de concurso.

¿Ha pretendido el RDL 16/2020, de 28 de abril, una amnistía por retraso culpable de todas las insolvencias existentes a su entrada en vigor?

 

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Nuestro compañero Jorge Fernández Sanz analiza para la revista El Derecho de Editorial Lebvre,  si el RDL 16/2020, de 28 de abril, al prolongar la suspensión del deber de solicitar concurso de acreedores establecida por el RDL 8/2020, de 17 de marzo, ha creado una suerte de amnistía por retraso culpable para todas las insolvencias existentes, o si por el contrario, su efecto está limitado a la prórroga del plazo sin adelantar un pronunciamiento sobre culpabilidades.

¿Ha pretendido el RDL 16/2020, de 28 de abril, una amnistía por retraso culpable de todas las insolvencias existentes a su entrada en vigor?

Creemos que no todas las insolvencias previas al estado de alarma podrán eludir la calificación de retraso culpable solicitando concurso de acreedores antes del 31 de diciembre de 2020. En concreto, pensamos que será razonable solicitar la calificación de culpabilidad por retraso cuando al 18 de marzo de 2020, fecha de la entrada en vigor del RDL8/2020, la empresa hubiera incumplido ya el deber legal de presentar concurso y con dicho retraso se hubiese generado o agravado la insolvencia final. El incumplimiento previo del deber se habría producido al no haber solicitado concurso o realizado oportunamente la comunicación del 5bis de la vigente Ley concursal (art. 583 del Texto Refundido) dentro de los dos meses siguientes a aquel momento en que se conoció o debió conocer su situación de insolvencia.

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Pincha aquí para acceder a la tribuna.  

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